EL DIOS DE LA LLUVIA Y EL BUBI


Una vez más, inundación. Como hace dos años, la lluvia ha llegado a los campamentos en forma de desastre, y más de 1.400 viviendas, entre jaimas y biut, han quedado destruídas. Y hospitales, y escuelas.
El Bubisher va a llegar a los campamentos, por tanto, cuando más necesario va a ser. Pensábamos retrasar su presentación a los primeros días de diciembre, coincidiendo con las Jornadas Culturales, pero ahora creo que deberá rendir un trabajo de urgencia: hacer de aula ambulante, allí donde sea necesario. Miguel Barrio, de la Asociación de Amigos del Sáhara, lo dotó de un toldo extensible, para que se pueda leer a su sombra, o poner una alfombra en el suelo para hacer sesiones de cuentacuentos. Tal vez la imagen sea, dentro de unas semanas, el toldo protegiendo a la maestra, y cientos de cabezas infantiles mirando hacia ella.
Como os podéis imaginar, es posible que los voluntarios tengan que hacer mucho más que leer cuentos y llevar libros hasta las madrasa. Tal vez tengamos que remangarnos, ayudar con los adobes, clavar pupitres. Como dice América, una buena amiga, ellos dirán, inmunes a todas las desgracias, que están “de lo más bien”. Hagamos pues que estén de lo más mejor.