Alex sentado en la mesa dando color al desierto.
Como buenos previsores, en los ratos libres nos acercamos a las asociaciones que hay en el campamento para poder hacer algo esos días que los niños estaban de exámenes, y tuvimos mucha suerte pues en la asociación de discapacitados estuvieron encantados de que fuéramos ha realizar algunas actividades con los alumnos que comprendían desde los 10 hasta los 30 años. Eran unos 30 alumnos y los dividimos en 2 grupos ya que había algunos sordomudos.
Les contamos un cuento de animales, ayudados de traductores y con un montón de expresividad. También lo mezclamos con algo de malabares y les encantó; que cara de ilusión ponían…después todos venían a darnos la mano contentos.
La directora nos invitó a repetir y así lo hicimos, pero esta vez les habíamos preparado un pequeño teatro en el que queríamos que interactuaran. Pensábamos que no iba a ser fácil por los problemas de comunicación, pero… ¡que va! Salió genial, les encantó. Un sol, una mariposa y una flor, los disfrazamos y les hicimos actuar un poco y disfrutaron de lo lindo. Después pintaron unas mariposas y salimos corriendo al patio todos juntos con ellas. La directora nos felicitó diciendo que había visto en sus ojos que se lo estaban pasando muy bien. La verdad, para mí que no tengo mucha experiencia en este campo, fue un momento mágico.
Tirsa tuvo la oportunidad de ir a una escuela de ciegos donde no había muchos alumnos, les contó un cuento con muchos sonidos y ellos le ayudaban.
Otra mañana conseguimos ir a una guardería, gracias a Monina, que trabaja en una. ¡Que caritas de asombro ponían los niños! habría unos 40, divididos en 3 grupos y les contamos unos cuentos ayudados por las profesoras.
Para comunicarnos con ellos utilizamos el lenguaje internacional, el de los gestos. Funcionó muy bien y nos divertimos todos mucho.
Mi experiencia acabó en una escuela de adultos a la que fuimos Tirsa y yo, y alguna tarde en la que abrimos el Bubisher en las dayras, con los niños del barrio. Primero leíamos unos cuentos y mas tarde yo se los contaba, pero a medida que la tarde avanzaba crecía la imaginación de los niños. Dibujabamos, interpretábamos, luchábamos como piratas, a veces también cantábamos y bailábamos o hacíamos malabares…o vete a saber que se les ocurría. Hasta un día nos fuimos todos a pasear en burro, menudas aventuras me montaban.
El ultimo día, como tantos otros, me subí encima de un pequeña duna, cogí un poco de arena y deje que el viento se la llevara poco a poco de mi mano, miré a mi alrededor y observé una vez más un mundo diferente al mío, una cultura diferente y pensé en las personas que dejaba atrás. Una vez más me pregunte ¿Qué tipo de persona sería yo si hubiera nacido y vivido en un campo de refugiados rodeado de arena sin poder elegir?
Varias sensaciones me recorrieron, pero me quedo con la emoción. La emoción de haber podido participar en un proyecto como éste, que consiste en llevarle sonrisas, imaginación, alegría e ilusión a un montón de niños y por qué no, a veces también a los mayores. Y una vez más recordé que en un mundo como este, en el que parece que todo tiene un precio, sigue habiendo cosas que no lo tienen y es ver como todos esos niños sonríen, disfrutan, imaginan y sueñan.
Estoy muy orgulloso de lo que hemos construido juntos, aunque pienso que el principal trabajo sigue estando dentro de nosotros. Somos todos nosotros los que hacemos que las cosas cambien.
Un abrazo, Alejandro Berrio Cuenca.
Bubisher.
A veces inesperado posa sobre los vientosde la jaima,
a veces como un ágil anciano del desiertoturbante blanco y silham oscuro,
saluda ávido sobre los secos ramosde una acacia.
Cuántas buenas noticias espera el nómadade tu visita,
después de años sin lluvias, años de flacos dromedarios
años sin leche ni pastos
días en los que los niños lloran de gana
y de noche duermen cansados de esperar.
Pajarito cantor, primavera del desierto,
cantor de verdes pastos,
cantor de buenas noticias para lefrig
Una madre entra sonriente y le dice a sus hijos:
Alegraos que nos visita Bubisher,
viene con su piquito rebosante de cuentos y sus alas esparciendo historias.
Y todos como dicta el rito beduino canturrean:
¡Bubisher ibasharna uibasharac biljeir
Bubisher ibasharna uibasharac biljeir
Bubisher ibasharna uibasharac biljeir!
¡Bubisher que tengas y nos traigas buenas noticias!
Bahia Mahmud Awah.
Bubisher
A veces llega hasta la almohada
Me susurra en su lengua de jeroglíficos
Me despierta.
Abro los ojos y receloso se aleja.
Lo veo detenerse en el umbral de mi silencio
Y escucho nítidamente su canto de sosiego.
Mi corazón empieza a vagar por las costas
Y se remoja los pies descalzos
En las olas atlánticas de la paciencia.
Mohamed Salem Abdelfatah.
Mar y dunas en el Sahara Occidental.
El Bubi está necesitado de sacaminas, pegamento y celo. Se acabaron.
Y algún trapito, por favor. Que la arena se lo come todo. Y de vez en cuando hay que darle una limpiadica a las estanterías y a los libros.
No estaría de más llevar también un botiquín básico, para dejar en el Bubi.
Regalos (para los niños) mejor que no llevéis. El reparto allí siempre es un problema. Y el Bubi no lleva ni caramelos, ni regalos, lleva libros e imaginación.
Ah, si os lleváis algo en soporte informático hacedlo en cd o disquete normal, porque el lector de memorias externas, tipo usb, no funciona o no lee nada. El ordenador del Bubi es un poco patata y cada dos por tres pierde alguna letra.
Y … ah sí, o para este curso o para el que viene, pero hay que comprar una pala, algunas tablas fuertes y una sirga de acero. La arena es traicionera y el Bubi pesa bastante, por lo que quedarse atascado es algo bastante frecuente.
Otra cosa. El Director del Centro de Formación de Secundaria 12 de octubre nos hizo una petición. El centro tiene Biblioteca, pero sin libros en español. Nos pidió que si fuera posible les hiciéramos llegar algunos libros de narrativa, de nivel medio, de las colecciones juveniles estaría bien, algún atlas actualizado y diccionarios de árabe – español, inglés y francés.
Si alguien conoce a alguien que pueda hacerse cargo de esta petición, pues sería estupendo.
El mar saharaui, siempre en sus retinas…
miércoles 18 de marzo, 12:45 PM
Rabat, 18 mar (EFE).- El informe de la delegación de europarlamentarios que visitó el Sahara Occidental el pasado enero contiene duras críticas hacia Marruecos, país que vulnera, según el texto, “las libertades de expresión, asociación, manifestación, comunicación y acceso a la justicia”.
El documento final, al que tuvo acceso hoy Efe, propone que la misión de la ONU para el Sahara Occidental (MINURSO) incluya la supervisión de la situación de los derechos humanos tanto en el territorio controlado por Marruecos como en los campos de Tinduf (Argelia). Asimismo, el informe insta a las autoridades marroquíes a legalizar a cualquier asociación que persiga sus objetivos “por medios estrictamente pacíficos”.
Eso incluye la “sensibilización de los magistrados en el Sahara sobre la necesidad de una justicia inclusiva y políticamente imparcial”, según el texto. A este respecto, los eurodiputados recomiendan la habilitación de un lugar específico en la ciudad de El Aaiún en el que se puedan celebrar manifestaciones pacíficas que no alteren el orden público.
El documento fue aprobado la pasada noche por la delegación del PE ad hoc para el Sahara Occidental, presidida por Ioannis Kasoulides, y mañana deberá recibir el visto bueno de la Conferencia de Presidentes del organismo, algo que fuentes diplomáticas calificaron como “un mero trámite”.
La delegación que visitó el 27 de enero la ex colonia española -que pasó a ser administrada por Marruecos en 1976- se muestra contundente al afirmar que “en el Sahara bajo control marroquí, toda posición independentista puede ser considerada como un ataque a la integridad territorial”
También se muestra “convencida de que tal ataque no puede venir por la simple expresión de opiniones políticas, incluso independentisttas, dentro de un marco pacífico”.
El PE invita a la Comisión Europea, a través de su delegación en Rabat, a hacer un seguimiento de los derechos humanos en el Sahara a través de visitas periódicas a la región y con la presencia de observadores en los procesos judiciales contra activistas saharauis.
Por otro lado, los europarlamentarios apelan al independentista Frente Polisario y a las autoridades argelinas a mejorar las condiciones de vida en los campos de refugiados, “principalmente a través de las infraestructuras de distribución de agua y permitiendo a la poblacion integrarse en la vida económica del país en la medida de lo posible”.
Asimismo, instan a Argelia a tomar “todas las medidas necesarias para garantizar a todos los individuos presentes en su territorio la protección de las convenciones internacionales de derechos humanos que ha suscrito”. El informe contiene básicamente las mismas conclusiones que el diario español “El País” publicó la semana pasada, lo que motivó que el presidente de la Cámara de Representantes marroquí, Mustafa Mansuri, protestase ayer ante el PE por lo que consideró una “filtración interesada”. EFE
El lunes 9 de marzo conseguimos desprendernos de nuestra familia saharaui en Smara y encaminarnos por en medio de la hamada, a campo a través, hacia algún lugar del sur donde debía estar el Centro de Formación de Secundaria 12 de octubre. Había llovido la noche anterior así que la arena se camuflaba y parecía tierra firme. Sólo la habilidad y el sentido de la orientación de Larosi nos permitieron encontrar este lugar en medio de la nada. Con previo atasco, claro. Unos 18 km nos separan de Smara. Alrededor nada, pero nada de nada. Sólo alguna atrevida talja marca algún punto de referencia en el espacio. Impresionante la llegada. ¿Larosi estás convencido que esto es una escuela?. Que si, dice, que yo estudié aquí al final de los ochenta. Es … es como llegar a un fuerte, a una instalación militar comida por la arena y el viento, muy deteriorada, con muros exteriores, como una cárcel. Para colmo, al lado, estaba el Psiquiátrico, bueno el edificio que … Casi nos vamos. Era imposible que hubiera vida en el interior. Desolación y misterio. Nos pudo más el misterio, claro. Entramos. En el centro la bandera, izada y arriada todos los días, pabellones, barracones, muros dentro de los muros. Los chavales estaban en clase y sus voces se oían desde las ventanas. Algo era algo.
Por esas cosas que pasan por ahí, y por alguno de esos despistes administrativos, en el centro no sabían que llegábamos. Hani, hani, nos repetíamos. Comimos las omnipresentes lentejas, riquísimas eso si, y nos dispusimos a esperar a que algún profesor de español viniera a hablar con nosotros para poder hacer algún plan de trabajo. Al final de la tarde, llegó por fín Salah. Su religión le prohibía mirarnos (ya no digamos tocarnos) a Tirsa y a mí, así que Alex hizo de interlocutor.
Mientras él hablaba con sus jefes, salimos al exterior a dar un paseo y poder digerir todas estas impresiones. El atardecer en la hamada templó nuestro espíritu, pero no impidió que echáramos de menos a Smara, a Lamira y sus guisos, a los peques de nuestra familia, a la vida en una daira.
¿Podríamos hacer algo? ¿Conseguiríamos hacernos un hueco entre los horarios de la clases?. A la vuelta del paseo, la primera sorpresa nos esperaba en el cuaderno de Salah. Esos días faltaban los profesores de Educación Física y Biblioteca así que teníamos por delante entre martes y miércoles (mañana y tarde) y jueves por la mañanaza la posibilidad de trabajar con 26 grupos de 7º, 8º, 9º y 10º (lo que aquí corresponde con los cuatro cursos de educación secundaria). ¡Socorro!. O todo o nada. Y lo teníamos todo, así que a trabajar. Menos mal que éramos tres. Nos dividimos los grupos y nos tocó a 3 grupos diarios por barbilla. Y sin profesor de acompañante. En esos tres intensos días hubo de todo, claro. Pero encontramos la vida dentro de las clases. Había 10 grupos de 7º (pueden repetir todos los años que sea necesario), dos grupos de 8º, uno de 9º y dos de 10º. Cada grupo fue una experiencia. Algunos sublimes y otros un desastre. El tiempo también se empeñó en complicarlo todo un poco, hasta llegar a suspender las clases media mañana, por peligro de que los tejados, y sobre todo las piedras que los sujetan, se cayeran por el viento. Había ratos en los que la arena lo cubría todo, los libros, los pupitres, las mochilas que se quedaban por el suelo. Y entre todas esas dificultades, a ratitos fuimos capaces de soñar, de imaginar, de leer, de escribir, de reírnos, de disfrutar. Hubo momentos en los que imaginábamos que el patio del recreo era una pista de patinaje sobre hielo y alguno de los pabellones comedores, piscinas cubiertas. Llegamos incluso a creernos que ese día tendríamos de postre una estupenda tarta de fresa chocolate y que al salir de la clase nos esperaba alguien con un enorme helado. Disfruté con los chavales, muchos más chicos que chicas, trabajando el cuento Esto no es una caja, acabamos convirtiendo aparentes cajas de cartón, en Jaimas, banderas del Sahara libre (por supuesto), casas, puertas de frigorífico, televisiones, cámaras de fotos, soles, flores y miles de cosas más. También nos dedicamos a disfrazar letras como si fueran a ir a una fiesta de disfraces, las M se convertían en montañas, las A en jaimas, las W en murciélagos, las S en ochos etc. Incluso con los mayores estuvimos escribiendo sin alguna vocal.
El jueves por la tarde, cuando nos marchábamos del centro, los muros eran un poco, sólo un poco más pequeños y el lugar un poco, sólo un poco, más habitable. Lo importante era lo que quedaba dentro. Los chavales, adolescentes con un sueño de país libre y una profesión que ejercer allí algún día. Una idea era la que volaba por encima de los edificios, saltaba las paredes de arena y se relajaba cerca de la luna llena que esos días nos acompañó y puso luz en el cielo. Estaban ahí para mantener vivo un sueño, para estudiar por él, para trabajar por él.
El Bubi parecía no querer irse del 12 de octubre. Nada más salir, en la última duna que protegía los edificios de la fuerza del viento, encalló durante un buen rato. La solidaridad de desierto se hizo presente. El camión que transportaba a los profes se percató de nuestra situación y vino en nuestra ayuda. Entre todos quitamos arena, buscamos piedras, empujamos el camión, dábamos consejos a Larosi … hasta que apareció una sirga de acero y al cuarto o quinto intento nos sacaron del agujero. Contamos también con la inestimable colaboración de una tetera o lámpara maravillosa que encontré medio enterrada en las cercanías y a la que por supuesto froté y froté hasta que salió el genio y cada uno le formuló su deseo.
En el desierto todo es posible.
(A lo largo de esta semana, cuando me vaya asentando, intentaré colgar de la web algunas fotos y algunos consejos prácticos, sugerencias y peticiones para nuestro Bubisher. Me gustaría contactar con la gente que vais a ir desde Huesca, tengo que daros algunas cosas pequeñas para que llevéis. Para cualquier cosa, nos podemos comunicar a través de los comentarios de esta web o también a través de mi email, de una forma más personal, chusjuste@hotmail.com)
Hemos preparado un FOLLETO y un DOSSIER por si quieres dar a conocer el proyecto a quien creas que pueda interesar.
Si algún colegio quiere, que sea una experiencia educativa: que los mismos alumnos se encarguen, que lo debatan, y si quieren y se sienten solidarios con la idea de compartir, que dividan 100 euros por el número de alumnos y que aporten eso, 20, 30 o 50 céntimos por alumno, una vez al año. Con esos 100 euros, el Bubisher funcionará una semana.
Las aportaciones se harán a la cuenta de Ibercaja que figura a pie de texto indicando en concepto: BUBISHER.
Por cada aportación colgaremos vuestro nombre del techo del bubi en un pájaro dibujado por los niños y os enviaremos la foto.
Gracias de parte de todo el equipo.