Este año nuestra princesa del desierto no vendrá, no caminaremos bajo la luna oyéndola cantar; “Esta luna está bunita, esta luna está bunita..”
No daremos “la paseio” de la tarde para ver caer el sol sobre el mar, no haremaos tantas y tantas cosas que parecían nuevas viéndolas con sus ojos.
No oiremos su risa, tan especial, tan alegre. No secaremos su largo cabello negro depués de un baño en la “bicina”.
No tendremos a Lamina junto al mar.
Su madre Laila sufre demasiado la separación, la entendemos y aceptamos su decisión. Solo nos queda esperar qué algún día podamos reunirnos todos junto a su mar.
Quiero compartir esto con tod@s, y en especial con las miles de familias acogedoras, que a pesar de todo siguen ahí año tras año, respetando a los padres de sus príncipes del desierto.