ANTONIO POMARES, EN SU SILLA


No puedo imaginar a Antonio lejos de su silla en la jaima del 27. Su pequeño privilegio. Fumando, hablando de los berikalla y del Tiris, del Kitab al badía y de Chej el Maami. Pocos españoles están tan consustanciados con la sabiduría antigua del desierto.

Creo que sin ese conocimiento, sin esa sabiduría adquirida, el Bubisher habría sido nada más que un sueño muy bello. Cuando llegó la noticia de que Antonio tenía una enfermedad seria y que tenía que pasar urgentemente por el quirófano supe que su tenacidad sería la mejor arma, que no se dejaría vencer.
Y así ha sido. Antonio ya está en casa, con los suyos, y me dice Cristina que su principal problema es que “no se puede reír”, porque le tiran los puntos.
Le veremos pronto, antes de que acabe el 2010, sentado en su silla de playa y tan lejos de la playa. Al frente de Didáctica de la Lengua Castellana, “Sáhara habla español”, ayudando a que el Bubisher siga funcionando, a que crezca y se multiplique.
Somos muchos a bordo, pero no hay nadie como tú, Berikalla. No aflojes, y te prometemos que no aflojaremos nosotros tampoco.
Gonzalo.