EL VOLUNTARIO PERDIDO Y HALLADO EN SMARA.


Hoy suena con especial alegría la voz de Gonzalo. Gloria, Darjahla, Fernanda y él fueron hasta el Aaiún y estuvieron con Maddi, que les entregó una canción compuesta especialmente para el Bubi. No tiene la letra de ninguno de los poemas que escribieron los poetas saharauis, porque todos eran preciosos para musicar y hubiera sido muy complicado elegir uno y desechar los otros. Según dice Gonzalo, la canción que les ha grabado Maddi es muy alegre y pegadiza. No obstante, cuando Silvia vaya, les enseñará también su magnífica composición.
El entusiasmo de nuestros bubisheros saharauis y españoles es imparable. A pesar de ser casi una legión, tanto Memona como Darjhala y Larosi se pasan el día entero con los ocho voluntarios que están actualmente allí, la convivencia está resultando fantástica. Decir que están activos es poco, simplemente no paran ni un minuto.
Son muchos los saharauis jóvenes que empiezan a interesarse por las clases de español, así es que Arantza y Rocío ya están en marcha con esta nueva actividad que, de momento, se está llevando a cabo en la Haima Bubisher. Salvo en una escuela en la que la directora ha puesto alguna pega porque ha decidido que las clases de español sean por la tarde y eso altera el horario de trabajo de Darjalha, el resto de los colegios ya tiene en su horario incluida la actividad del Bubisher. También hay que reseñar que se ha abierto una escuela de secundaria este año en la que se cursa 1º de ESO. El nivel de español de los alumnos es bueno y el director ha recibido encantado nuestro proyecto. Y Memona está feliz con sus tardes de niños y de cuentos.
La anécdota del día la ha puesto Manuel. Se perdió y estuvo un par de horas revoloteando por todo Smara. Un despiste simplemente, pero ya está con todos y con algo más para contar a su regreso.
Empieza la cuenta atrás para Gonzalo e Inés. Sin duda, dentro de ellos ya crece esa sensación de melancolía que siempre aparece cuando nos alejamos de los momentos vividos con intensidad, de la gente a la que hemos aprendido a amar, de las noches, como la de hoy, en las que se comparten estrellas, palabras y sueños.