
Bubigrafía.


No me preguntéis más porque pienso que el enigma de aquel agujero es como una parábola del propio pueblo saharaui : se encuentran allí, en medio de la nada, pero nadie quiere una explicación, ni la necesitan; están ALLÍ, el único lugar que sostienen con la mirada a través del tiempo.
Lo que vemos arriba es una representación del CEIP Julio Caro Baroja, de Málaga. Este año han celebrado el día del libro colaborando con el Bubisher, comprándonos muchas, muchas camisetas, como las que llevan puestas en la foto. Yolanda, la profe que se ha encargado del trabajazo de poner de acuerdo a tanta gente, nos decía que salió un día estupendo de sol y calorcito, después del duro invierno que soportaron por tierras malagueñas. Un presagio, sin duda. Un poco de ayuda divina, para poder compartir el mismo sol del desierto y estar así más cerca del Sáhara.

Escribo, escribo. VIVO, VIVO. LLevo una semana y da para varios libros.
Deciros, que estoy feliz. Que lloré cuando vi la realidad del pueblo saharaui, dura, que me emocionó su cariño, su acogida. El trato de igual a igual.Sus miradas, sus sonrisas, sus apretones de mano, los mejores regalos que te ofrecen: ellos mismos.
He estado en dos bodas, sí, y ahora un bautizo. No me creo la suerte que tengo. LLEVO puesta henna en manos y pies, y visto la melfa con orgullo.
Nuestro trabajo en el Bubi, importante porque es el de ellos., El Bubisher Vuela, vuela, cada vez más alto. Pero ló más importante es que no sólo nuestro aliento impulsa sus alas, sino el del pueblo saharaui. Y ya todos somos uno.Los que ya me habeis precedido sabeis de Daryhala, Memona. La ayuda que nos prestan y su trabajo diario con los niños y con todos los voluntarios. Su entusiasmo es contagioso y es un privilegio trabajar con ellas. Larossi. siempre dispuesto, siempre pendiente: jamás me he sentido tan cuidada como por él.
Altawabi, la pequeña estrella, sonríe feliz en el cielo-mar del Bubi, y se ha quedado para siempre en los ojos de los niños, y en la sabiduría de los mayores. En la alegría de un pueblo que se acuesta sonriendo y se despierta cantando.
Un enorme abrazo para todos.
SAADA Mi nombre en hassanía.
Cuando la noche no es oscura
y el silencio parece un sueño infinito de estrellas liberadas.
El Sáhara existe
y es más que una planicie de leyendas adormecidas.
Las gentes contemplan nuestra fragilidad
y los niños dibujan su sonrisa permanente
con una mirada limpia y hechizante,
bajo un rumor de estrellas descolgadas.
A veces es imposible quedarse dormido
tras estos muros
amasados bajo el eco sordo de
una huida hacia delante
Jose Andrés.
Llegamos la madrugada del 4 de abril a Protocolo, a donde nos fue a recoger Larossi por la mañana. Un Larossi cálido y hospitalario, con la puntualidad de un inglés y la elegancia de saber estar en el punto justo.
La mañana se fue dulcemente, en presentaciones, conversar, observar y colocar los enseres en los armarios.
Comimos en casa de Daryalha junto con Memona. Las dos nos recibieron, como antes hiciera Larossi, abriéndonos las puertas desde el primer momento, bromeando con nosotros a las pocas horas, compartiendo el té, impresiones y confidencias, haciéndonos cosquillas, de tal manera que hoy, que apenas llevamos juntos unos días, parece que nos conociéramos desde siempre.
El taller:
Hemos coincidido varios días con actos organizados en apoyo a los 7 saharahuis detenidos por Marruecos, con lo cual, al haber mañanas en las que se suspendían las clases para acudir a la manifestación, decidimos desarrollar el taller siempre que pudiéramos, ya fuera en las escuelas o en las tardes del Bubisher.
En cada uno de los grupos con los que trabajamos la edad de los niños era muy variada y los más pequeños no entendían el español, pero como el taller Almar la mar consta de quince propuestas diferentes de trabajo, pudimos escoger aquellas que creímos más apropiadas y que funcionarían mejor.
Para los niños más pequeños y con un nivel de español bajo o nulo, hicimos las propuestas más visuales y lúdicas, como utilizar la alfombra enrollada del Bubisher como si fuera una comba para que saltaran las olas del mar; escenificarles el mar con una manta térmica de aluminio plateado y dorado que movíamos imitando el movimiento de las olas, mientras ellos jugaban con pompas de jabón y pinzas de la ropa y globos como si fueran peces.
También dieron buen resultado para los pequeños (que entendían un poco de español) las siguientes propuestas:
El poema del “Alicátor Pinzón”, en el que hay que jugar a completar una serie de palabras que el Alicátor Pinzón ha cortado en el texto. Las palabras son sencillas y fácilmente comprensibles mediante gestos, como cena, cama…,ej.: “y nada quiere de ce / antes de irse a la ca”.
El libro “Los sonidos del océano”, en el que podían escuchar el sonido de gaviotas, ballenas y delfines entre otros.
Un pequeño cuento muy visual (inventado sobre la marcha) con el que Miguel y Raúl hacían magia mientras se lo contaban.
Una orquesta de sonidos de peces del mar (pez espada, pez martillo, pez perro…), con vestimenta de director y batuta incluida.
Además de las anteriores, para los que entendían el español, funcionó muy bien completar las siguientes frases sobre la arena como quisieran: la arena es…, la arena sabe a…, con la arena…, un día toqué la arena y…, si el desierto no tuviera arena…Después nosotros, dependiendo de sus respuestas, cambiábamos la palabra “arena” por otra. Unos ejemplos de cómo salió, juntando todas las respuestas que se les ocurrieron:
El amor es limpio, marrón y lleva piedras
El amor sabe a desierto
Con el amor hacemos castillos y casas
Un día toqué el amor y me llevó una ballena
Si el desierto no tuviera amor, sería una pena.
El Bubisher es suave, moreno, marrón y fino
El Bubisher sabe a polvo, a amor, dulce, al Sahara. A todo.
Con el Bubisher yo juego, hago casas y hago castillos
Un día toqué el Bubisher y me quemé, me picó. Pero era suave.
Si el desierto no tuviera Bubisher estaría triste y no habría árboles. No jugaríamos.
Para los que eran un poco mayores, y con buen nivel de español, se les hizo una propuesta de escritura relacionada con palabras del mar. Consistía en pescar entre todos palabras de un cartel (sustantivo, adjetivo, verbo, adverbio, sustantivo, preposición, sustantivo) para construir pequeños poemas. Está inspirado en la “Ensalada de palabras”, del libro De la letra al texto, de José Calero Heras.
Un ejemplo: la sirena triste limpiaba con paciencia las agallas, por amor
Los niños son muy participativos, lo que facilita mucho el desarrollo del taller, sus ojos inmensos están pendientes de cada palabra y cada gesto. Es un goce poder ofrecerles agradecidos este taller.
En definitiva, ha sido para nosotros un verdadero placer y una fuente de aprendizaje. Gracias por este regalo.
Qué hermosa experiencia, esta mañana, en mi pueblo, Figueras. Una reunión en la Biblioteca Pública con cuarenta niños del CRA de Tapia-Castropol, de las parroquias de Barres, Serantes, Tol, San Juan de Moldes y Figueras. Cuarenta pequeños voluntarios del Bubisher, entre los 3 y los 12 años, que querían hablar de Kori y Caramelo, de los niños del Sáhara, del biobliobús, de los libros y su relación con la vida…
Isabel, Raúl y Miguel, ya están de vuelta. Como siempre, largo e incómodo viaje de vuelta, sobre todo en el aeropuerto de Argel. Y como siempre también, mucha emoción almacenada en la memoria. Tanta, que requiere tiempo y tiempo digerirla del todo. Hoy Miguel se ha despertado en su casa y no lo ha podido remediar: ha cogido el coche para ir a compartir con sus compañeros de viaje la rara sensación que suele acompañar a todos los voluntarios: una semana que se expande en la memoria, inabarcable.