Archivo de febrero, 2011

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Zamora, una gran ciudad.


El tamaño de una ciudad no se mide por los metros cuadrados de solares edificados que contiene, sino por la calidad humana de sus habitantes. Y en ese sentido, Zamora no es grande, es inmensa.
El viernes por la noche se presentó en el marco cálido e impresionante de la Biblioteca del Estado la campaña “Apadrina un libro”, que ya, en ese momento, contaba con más de 300 ejemplares adquiridos  por gentes sencillas, anónimas, magníficas, para que la Biblioteca Pública del campamento de Smara se llene de contenido.
Mientras las fotos del Bubisher se deslizaban por la pantalla, y el proyecto iba tomando cuerpo a través de las palabras, unos ojos infantiles focalizaban un nido lleno de libros. Y en su mirada se concentró la de todos los niños de los campamentos: viva, soñadora, alegre. Tierna y fuerte al mismo tiempo. Era la mirada de un niño saharaui. Un niño que cada día pide ir a la biblioteca y que mira los libros con tanto deseo de saber qué esconden, que ya está aprendiendo a leer. Y que, con su presencia y su actitud, dio sentido a esa otra biblioteca en la que cientos de niños como él buscarán también entrar cada día en las páginas de un cuento.
Más de cincuenta personas allí presentes, representantes de todas las que sin estar estaban, siguieron, con ese cariño que se palpa cuando es sincero, el camino trazado hasta hoy por el pájaro que trae, que lleva, las buenas noticias.
Buenas noticias que estaba recogiendo, en aquel mismo momento: La suerte de contar con la ilusión de Lucía y de Olga (¡qué deciros que no se quede pequeño!); con el magnífico trabajo de diseño de la campaña realizado por Efectivamente Comunicación; con la emoción de Miguel, librero, amigo y voluntario que estuvo en Smara el curso pasado; con el apoyo incondicional de la Asociación de Libreros explicitada por su presidente; con la mano tendida de Concha, directora de la Biblioteca; con la sensibilidad de una madre que preside la asociación de Amigos del Pueblo Saharaui; con la sonrisa de Pilar de la Higuera; con la fantástica propuesta de María Rosario Rodríguez , concejala responsable del área de cooperación; con el deseo de ayudar de Jose, bibliobusero enorme en el más amplio sentido de la palabra… Y con la ayuda insólita de todas (todas) las librerías de Zamora. Al final tendrá razón alguien que decía, tras la irrupción de Librerías con Huella en el Bubisher, que este proyecto será  financiado casi en su totalidad por libreros y niños, por todos los amantes de los libros, la justicia, la verdad y la belleza.
Pero, sobre todo, el Bubisher se lleva en este vuelo que comenzó el pasado viernes,  el cariño, la generosidad y el apoyo de todos los que hacen de Zamora una gran ciudad. Una ciudad inmensa.







 

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El Bubisher, parte de la vida de los campamentos

Hoy es fiesta en “el mohayam”. El 27 de Febrero, una de las fechas fundacionales del Sáhara Occidental, que solo será superada por la fecha del día (ojalá que no lejano) en la que todos puedan (podamos) regresar a un Sáhara Libre.

Y hoy el Bubisher será parte de la fiesta, rodará engalanado ante la población de Smara. En él irá nuestra gente allí: Larossi al volante, Memona, Daryalha, Hamida, Clara, Carmen Lourdes, Roge, y seguramente niños y jóvenes que ya son parte del proyecto: Fati, Selma, Hassana (seguro), Little Bachir.

Mientras tanto, la obra del Nido hoy estará quieta. Da igual, porque ya se ha empezado a lucir las paredes, una vez techado por completo. Falta poco, muy poco, y para entonces “solo” hará falta llenarlo de contenido. Para eso ya trabajan aquí nuestras bibliotecarias, organizando los fondos que llenarán sus estanterías. Y letrasenelsahara y el equipo zamorano, que ya tienen en su poder más de 400 libros apadrinados por ti, por mi, por él, por ella. Nos contaban que un altísimo cargo gubernamental apadrinó 50 libros, nada menos, demostrando que la flecha oficial y la humana van cada una por su cuenta, aparentemente opuestas.

Y si hoy es una fiesta del Bubisher en la fiesta grande, abril será un mes de inauguración, de visitas del corazón, como la que harán algunas de las bubisheras de Librerías con Huella.

El proyecto crece por fuera, y mucho, y no hay mes en el que no se sume a él un nuevo grupo humano. Pero es que sobre todo crece por dentro. Y si por fuera el límite es el horizonte, que siempre está más lejos, por dentro el horizonte es infinito.

Hoy es un día para sentirnos orgullosos, porque en las galas del Bubisher que paseará orondo ante su gente de Smara, está la realidad nacida de los sueños.

Gracias a todos por hacerlo posible. Libro a libro, adobe sobre adobe.

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Apadrina un libro

Nace una idea y, como en cualquier nacimiento, la ilusión se expande. Pasan los días, la idea crece. Y llega el momento de materializarla, de llenarla de contendido. Un trabajo minucioso que requiere tiempo, esfuerzo, mucha seguridad y mucho cariño.
Todos estos ingredientes son los que durante más de un mes han ido mezclando Lucía Domínguez, Olga Hernández y Jose Carreño (magnífico trabajo de diseño, Jose) para poner en marcha en Zamora esta campaña tan especial, en la que se han implicado todos los libreros de la ciudad y con la que colaborarán todas aquellas personas que deseen llevar a Smara un libro, su voz leyendo un párrafo del mismo, su solidaridad con el pueblo saharaui a través del proyecto Bubisher.
El acto de presentación de la campaña tendrá lugar en la Biblioteca Pública del Estado en Zamora, el próximo día 25 de febrero.
Apadrinar un libro es tanto como apadrinar a todos los niños a los que ese libro llegue. Y son muchos, muchísimos.
En su nombre, y en nombre de todos, gracias a cada padrino por alimentar tantas mentes. Gracias, Lucia, Olga y José por acuñar esta fantástica iniciativa.

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Y el Bubisher volvió al huevo. (O “El San Narciso y el dedo mágico”)

Ocho años, nada menos.  Hace tanto que ya nadie sabe quién fue. Pero un día de abril de 2003, un niño del colegio San Narciso de Marín levantaba un dedo para poder hablar. Y quien contestaba a sus preguntas tenía muchos dedos que elegir. ¿Qué tendría aquél? Puede que pareciera un pararrayos invertido, a punto de levantar una tormenta, no de recogerla. O tal vez parecía lo que fue: un dedo, una varita mágica. Se hablaba allí de los niños del Sáhara. El año anterior, los chicos de aquel colegio, un ejemplo de educación en la solidaridad, habían recaudado 3.000 euros para comprar audífonos para los niños sordos de los campamentos. En aquel curso, sin embargo, querían que la ayuda fuera para todos. Quien hablaba se acordó entonces de que no tienen apenas libros, y que cuando no se tienen libros es difícil que quieras que te enseñen a leer en español. Y cuando el dedo de aquel niño/mago fue elegido, el alumno preguntó: ¿Y por qué no llevamos un bibliobús cargado de cuentos a sus escuelas?

El resto es, para nosotros al menos, historia. El Bubisher existe porque era necesario, pero ¿de verdad existiría sin aquel dedo, sin aquellos niños educados en la solidaridad, que cada semana depositan 30 céntimos en una caja para que siga existiendo, para que siga creciendo?

Justo ahora, cuando se está techando ya el Nido del Bubi, cuando se están empezando a construir sus estanterías y se están recolectando y organizando y fichando y trasladando libros, el Bubi ha vuelto a su origen. No llovía, diluviaba. Y la tormenta agitaba el mar y el cielo como si se hubieran cambiado los papeles. Pero daba igual: los alumnos esperaban la visita del Bubisher como casi cada año, y cuando llegó, cuando llegaron, saludaron con un “la paz sea con vosotros” clamoroso, que aún resuena. Porque el Bubi volvía al huevo original. Que los chavales del Sáhara tengan cuentos porque a un grupo de chavales gallegos (y solidarios) se les ocurriera, tiene algo de fábula.

Luego vino el talón, nada menos que 1.000 euros, recogidos solo en el primer trimestre, y quedan dos. Y las preguntas, y los saludos. Y la busca (sin éxito), pero sigue, del que entonces era un niño con un  dedo mágico y hoy debe de estar ya en la universidad. Nos fuimos muchos a seguir en torno a un cocido gallego en medio del diluvio y los truenos. Y pensábamos: este es el camino. Que otros colegios sigan el mismo rumbo, como ya lo hacen varios. Que este precioso (y trabajoso proyecto) tenga su principal sustento en niños. Que sean muchos los profesores y jefes de estudio los que sean capaces de enseñar a sus alumnos cómo los pocos hacen mucho. Y nos ofrecemos para ello, claro está. Es ya mucha la experiencia, y aún es más largo el camino. Cubrimos una cuarta parte de lo que tenemos que cubrir para decir, un día (ojalá que no lejano) que los niños de un colegio gallego cambiaron la realidad de todos los niños refugiados saharauis.

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Letras en el Sahara

Letras en el Sahara (#letrasenelsahara) es una iniciativa que nace en la Red, lanzada por Historias de la Historia y en colaboración con Bubisher, y deseamos que con vuestra ayuda desemboque en el Sahara.

Bubisher, un bibliobús para los campamentos de refugiados saharauis, lleva libros, historias, y sueños a un pueblo que necesita la cultura para sobrevivir en la tierra más inhóspita del planeta.

Se necesitan libros para cubrir el proyecto y financiación tanto para los gastos de envío hasta los campamentos como para el último proyecto “Biblioteca Pública del Bubisher en Smara“.

Por ello, os rogamos vuestra colaboración:

  1. Os dejamos un relación de libros específicos que se necesitan con urgencia (listado); además también se pueden enviar clásicos adaptados (para niños de hasta 14 años). Para saber la dirección de envío enviad un email (historiasdelahistoria[arroba]gmail.com) y os proporcionarán los datos.
    • Si deseáis colaborar con otros libros que también puedan ser interesantes (con el límite de edad indicado) enviad un email (historiasdelahistoria[arroba]gmail.com) con el título del libro para comprobar la necesidad (por los altos costes de envío y los problemas de almacenamiento).
  2. Donación para la construcción de la Biblioteca Pública de Bubisher en Samara (un euro equivale a 7 adobes):
    • La Caixa: 2100 3897 84 0200088962 (concepto: BUBISHER-HdH).
    • Paypal: A través del bloque a la derecha de la Web.

Entre todos los que colaboren (con alguno de los libros, haciendo donaciones o colocando algún banner en su blog) se sortearán varios regalos. Más información aquí.

Puedes seguir la campaña también en Facebook y en Twitter.

Muchas gracias por vuestro apoyo y colaboración.

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Un techo de adobe y otro virtual


Nuestras dos casas están ya cerca del final de obra. El Nido pone ventanas y techos esta semana, cuando el siroco lo permite. Y la Web, que no es otra cosa que el blog con mayoría de edad, también está a falta de detalles. Detalles importantes como el mail de contacto para cualquiera que desee unirse a nosotros, de manera individual o colectiva. Para ser voluntario o para simple información al respecto. O como el número de cuenta para quienes, generosamente, quieran aportar sus adobes, sus libros, su cuota de socios…
Hasta que nuestra Web esté a pleno rendimiento, añadiremos ambos datos en la entrada de cada artículo para facilitar información a todos aquellos que busquen formas de colaborar, de añadir ideas para apoyar el proyecto, de integrarse en él, bien de forma individual bien a través de colegios, institutos, bibliotecas…

Mientras, el Nido, como se ve en la foto, ya está en la última fase exterior, y pronto comienza el trabajo en su interior. Clara y Roge, nuestros arquitectos, ya están trabajando con Hamida y las dos brigadas saharauis para emprender esta última etapa, y empieza a vislumbrarse el final de abril como fecha para su primera inauguración. Porque habra otra, la real, la efectiva, cuando comience el curso a finales de septiembre o principios de octubre. Las bibliotecarias del Bubisher también están trabajando ya en la organización, archivo, y todo lo necesario para que su funcionamiento sea el mejor posible.

Esta semana ha sido muy intensa aquí y allí. Cada vez son más los centros educativos que se suman, y el Bubi ha vuelto a sus orígenes, el San Narciso de Marín. Pero de todo eso hablaremos mañana. De momento, asómate si quieres por la ventana y, si te apetece, búscate un sitio en el Bubisher.

Dirección de contacto:  beicaconb@hotmail.com

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Arriondas-Smara: Tan lejos, tan cerca

Un pueblo. Un colegio. Unos niños. Sus padres y maestros. Un escritor. Nueva suma de manos que se unieron para apoyar a otro pueblo, a otros niños, a un proyecto que apuesta por los libros como pilares sobre los que construir un mundo en el que la igualdad de oportunidades empiece por la oportunidad de elegir la lectura como vínculo de todos con todos.

Ocurrió en Arriondas, en el Colegio Público Río Sella. Desde el pasado mes de diciembre, toda la comunidad escolar se volcó en una cadena de actividades que condujeron a los niños por el Sahara a través de su geografía, sus gentes y su cultura, su situación en los territorios ocupados y en los campos de refugiados. Un despliegue de imaginación y realidad que culminó con la visita de Gonzalo Moure.

Kori y Caramelo le dieron la palabra. Y como al flautista de Hamelin, los niños le siguieron por lo caminos pedregosos de la Hamada. Y pudieron ver, con los ojos de su imaginación, a otros niños que dentro y fuera de un camión multicolor, leían, dibujaban, escribían… y les llamaban para que se unieran a ellos en ese juego perfecto en el que todos los niños del mundo deberían poder participar: El juego de crecer juntos, sin que nada ni nadie ponga frenos a su derecho a vivir una infancia feliz.

Cuando regresaron a casa llevaban en sus manos mucho más que un libro firmado por su autor. Las palabras ya no eran solo palabras, se habían transformado en una realidad llamada Sahara.

Pero antes de este encuentro ya se habían sembrado un buen puñado de semillas. El 28 de enero se realizó una carrera solidaria en la que cada corredor busco un patrocinador que aportara material escolar para llevarlo a los campamentos. Las aulas se llenaron de trabajos sobre el Sahara y no faltó una jaima montada en el polideportivo del colegio ni un té, con todo su ritual, ofrecido por dos saharauis residentes en Asturias.

Y más, mucho más. La fuerza con la que los maestros han impulsado está campaña de solidaridad con el pueblo saharaui y con el proyecto Bubisher. La alegría y la profundidad con la que los niños la han vivido.

A todos ellos, nuestro agradecimiento y nuestro deseo de seguir juntos.

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El Bubisher, "collalba negra", y en latín…

Alguien del Bubisher dio hace un par de semanas una charla en el IES de Gádor. Y, por cierto, en una biblioteca cuya forma recuerda como una gota de agua a otra a la que será la sala de lectura y noches del Bubi en el Nido. En la charla había varios excelentes profesores, de los que hacen falta. Por si fuera poco, entusiastas de nuestro proyecto, que poco a poco van haciendo suyo y de sus alumnos también. Luego almorzamos juntos, algunos fumamos fuera, y de aquellas horas preciosas nos ha llegado este correo de Paco y Pilar, con la ayuda de su amigo y experto ornitólogo Marcos, que, creo que ya para siempre, aclara el nombre científico de nuestro querido Pájaro de la Buena Suerte.

“A dos especies de collalba negra parecidas ( Oenanthe leucopyga y Oenanthe leucura) se les denomina en el dialecto hasssanía con el nombre de Bubchir بوبشير(el de la buena nueva) segun la tradición saharaui estos pájaros presagian buenas noticias deriva de la palabra arabe buchra بشرى que significa buena noticia. A las collalbas se les considera pajaros de buen presagio por ejemplo ,a la collalba negra de la zona Oenanthe leucopyga tambiés se la denominan Freiha فريحة alegria وnoticia alegre. Tambien dan esta denominación a veces al alcaudón real Lanius excubitor ,posiblemente se deba a que despues de abundantes lluvias aniden y críen sus polluelos en tiempo record, dando lugar a mayor número de aves ,lo que es sinónimo de abundancia de pastos, la mejor noticia para un nómada.”

Hasta aquí la nota. Oenanthe leucura. Suena como “andante lectura”, o “oyente lectura”. Nada mal, nada mal.
Gracias, Paco, Pilar. Cuando queráis, esta es vuestra jaima rodante.

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Mucha magia

Martes ocho de febrero. 8.30 de la tarde aproximadamente. Sergio, Ana, Memona, Daryaha y Larossi se encuentran en Protocolo de Smara. Hasta este momento, no se han visto nunca, pero se saben, se reconocen, son conscientes de que algo especial va a suceder.
Unas horas, apenas unas horas, lo justo para quitarse de encima el cansancio, y la sensación de cada uno de ellos confluye en un pensamiento único que se suma, a su vez, al de todos los que hemos vivido esa misma situación.
“Estamos como en casa” decía hoy Sergio “Es como si nos conociéramos de siempre” añadía Memona, jugueteando y riendo a su lado.
Y Daryalha, fascinada: “¡Hemos hecho magia! Han venido todos los niños de la escuela a vernos” Y se reía también de pura felicidad.
Sergio es mago. De su boca fluye un cuento mientras sus manos transforman la realidad. Ana suma al misterio que Sergio provoca, una especial habilidad para hacer que los niños creen, desde la lectura, unos trabajos manuales tan sencillos como bellos. Con poco material, pero con dosis altísimas de imaginación. Y cuando los niños se van a sus jaimas, los cinco se juntan para organizar los nuevos materiales que han llegado. Pero también para reír, para hablar, para intercambiar experiencias de vida.
Mientras tanto, por la radio de Smara se oye hablar a Gonzalo y a Ricardo y suena una y otra vez la palabra Bubisher. Y la gente lo comenta con entusiasmo. Con el orgullo de saberlo suyo. De hacerlo suyo día a día.
¡Vamos al Bubisher! ¡Viene el Bubisher! ¡Me gusta el Bubisher!…Expresiones infantiles que arrancan de nuestro interior fuerza para seguir trabajando por ese derecho que tienen todos los niños a crecer con un cuento en las manos.
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Otro encuentro en el cielo de Smara

Una vez más, El Cazador de Estrellas llenó con su sabiduría un espacio muy alejado de su hogar, pero muy próximo en la mente de todos. Ocurrió en Chinchón el pasado sábado.
Ante cuarenta personas, pertenecientes en su mayoría al Club de Lectura de la Biblioteca Municipal de dicha localidad madrileña, Ricardo Gómez sacó de entre las páginas de su libro, las palabras exactas para dar a conocer el Proyecto Bubisher.
Hamida, el protagonista de esta bellísima historia, Daryalha, Memona y todos cuantos trabajan en Smara por sacar adelante este proyecto, sembraron de emoción un acto en el que .el interés del público por la situación social, política y cultural del pueblo saharaui fue in crescendo a medida que Ricardo iba avanzando en su discurso.
Emotivo, muy emotivo, fue el momento en el que una de las asistentes mostró fotos de su familia en El Aaiún, lugar en el que ella y su esposo vivieron y criaron a sus hijos durante treinta años, donde compartieron alegrías y tristezas con sus amigos saharauis y del que todos tuvieron que salir con lo puesto en el 75.
La velada tuvo como telón de fondo una proyección de fotografías que ilustran la vida en los campamentos y la andadura del Bubisher por la Hamada
Puede que al finalizar el encuentro, cada una de las personas que estuvieron en él, mirara hacia el cielo con la sensación de haber aprendido a cazar estrellas.