
El Bubisher no es humano, pero casi. O más. Desde que llegó a los campamentos, hace ya, hace solo, dos años y medio, su físico ha sido un impacto visual para los niños y los menos niños, una especie de gigante que traquetea de acá para allá de la mano, con los pies y bajo la atenta mirada de quienes son sus amigos del alma.
Lo curioso del caso es que dentro de su tatuada epidermis de lata, tan llamativa y tan conocida por todos, el Bubisher atesora la sabiduría de un anciano, la alegría de un niño, la fuerza de voluntad de un pueblo, el valor de un soñador, la responsabilidad de un trabajador infatigable. Cada uno de sus rasgos de personalidad se ha ido desarrollando a base de vivencias que han modelado, que siguen modelando, su filosofía de vida.
El paso del tiempo, como ocurre siempre, le ha permitido ganar en madurez, pero ha deteriorado su cuerpo. Nada grave. Un chequeo, un trasplante realizado con éxito y, de nuevo, nuevo.
Y como saharaui que es, regresa con su impecable darráa metálica y con la alegría latiendo en su interior.
El Bubisher es el principio de cada principio de este Proyecto. Y en cada una de sus células está impreso el ADN de todos los que le habéis dado la vida que contiene.
Archivo de marzo, 2011
CONCIERTO SOLIDARIO EN LEON
El 15 de abril tendrá lugar en el Campus de León, el concierto solidario de www.letrasenelsahara.com #letrasenelsahara, con la participación entre otros de “Inexistentes”.
Comenzará a las 19:00 h, en la Cafetería III del Campus de Vegazana, León. La recaudación recogida será para financiar el Proyecto Bubisher. Os esperamos a tod@s los leones@s para apoyar el derecho a la lectura en los campamentos de refugiados saharauis de Tindouf.
Muchas Gracias a Pablo, Javier y todos los que hacen posible #letrasenelsahara.
Nos vemos en León.
ALUMNADO DE ESO DEL CRA RIBAGORDA ORIENTAL
Si hace unos días Carmen y Marga nos dejaban sus impresiones sobre el trabajo realizado en Benabarre, hoy son los propios alumnos a través de María Luisa Giral, coordinadora de esta iniciativa, quienes nos transmiten su apoyo y su colaboración con el Proyecto Bubisher.
BENABARRE CON EL BUBISHER
El pasado 8 de marzo, tuvo lugar en Benabarre una charla dirigida por Carmen Carramiñana, coordinadora de los grupos ‘’Leer Juntos’’ ; estuvo acompañada de Margarita, voluntaria en el Sáhara y colaboradora de médicos del mundo. Las dos hicieron lo posible por mostrarnos a través de un video, la situación de ocio del Sáhara occidental, concretamente su dedicación a la lectura. Todo esto, se resume en un proyecto llamado Bubisher.
Bubisher, es un bibliobús para los campamentos de refugiados saharauis, lleva libros, historias y sueños a un pueblo que necesita la cultura para sobrevivir en la tierra más inhóspita del planeta.
Este proyecto se inició gracias a la maravillosa idea de un niño de un colegio de Galicia. Para recaudar dinero para este propósito ,todos los niños voluntariamente echaban 30 céntimos cada semana en una urna. A final de curso habían recaudado 3000 euros.
A partir de este momento han sido muchos los colectivos que han aportado su grano de arena en este proyecto. El Bubisher, hoy
circula por distintos poblados saharauis; los niños pueden acudir a él después de la escuela, y los adultos se reúnen después de cenar.
Los alumnos/as del CRA Ribagorza Oriental , este año estamos especialmente sensibilizados con los campamentos de refugiados; además de la charla citado también asistimos a otra en la Casa de la cultura de Benabarre y dirigida por Mª José Sánchez; hemos leído libros sobre el tema y realizado diferentes actividades.
También hemos disfrutado de una exposición fotográfica cedida por el CAREI con distintas imágenes del pueblo saharaui.
Para ayudar a esta asociación, todos los alumnos del colegio de Benabarre aportamos voluntariamente libros que ya no íbamos a usar y se pusieron en venta el 14 de marzo por un euro cada ejemplar. El dinero recaudado lo hemos donado a la asociación del Bubisher para que puedan adquirir más libros.
Desde aquí queremos animar a otros niños/ as para que participen en este proyecto. Es una manera de ayudar a unos chicos/as que no tienen las mismas posibilidades que nosotros de disfrutar del maravilloso mundo de la lectura.
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ALUMNADO DE ESO
CRA RIBAGORZA ORIENTAL (BENABARRE)
DÍA DE LA MEMORIA
El pasado jueves los argentinos salieron a la calle para gritar NUNCA MÁS.
Entre las miles de banderas que inundaban el centro de la ciudad, una llamaba la atención de los porteños: negro, blanco, verde y rojo, estrella y luna.
Los responsables de la iniciativa; Salem (delegado del Polisario en Argentina), Silvia y Cristina, las personas más activas por la causa saharaui en Argentina. Los tres paseaban orgullosos por la avenida de Mayo, posando con el símbolo de la victoria para las fotos y contestando a las preguntas de los curiosos.
La tarde avanzaba y las voces de las miles de personas se convertían en una sola. Frente a ellos, sobre la pirámide de Mayo, resplandecía una gran bandera saharaui y junto a ella un cartel que clamaba:
Argentina a 35 del Golpe de Estado.
Sahara Occidental, 35 de la ocupación marroquí.
Argentinos y saharauis, pueblos hermanados.
Y es que por primera vez este 24 de Marzo el grito saharaui atravesó
el mar para unirse al argentino, para hacernos recordar 35 años, 30.000 muertos y desaparecidos de la dictadura y también a aquellos del Campamento de la Dignidad. A las madres de la plaza de Mayo el pueblo las abraza, pero esta vez, los saharauis también pudieron sentir la calidez del abrazo argentino.
“La memoria de la tierra”
Noche bajo las estrellas. Esta vez, más literalmente que nunca. El Nido se va revelando poco a poco, aún entre montones de arena y adobes, entre sacos de cemento y tablazones, como un lugar dotado de un aura especial, un espacio para el debate, la reflexión, el cambio. Un miércoles más, Noche del Bubi en “La curva”, el ágora diseñada por Clara y Roge, construída por las manos hábiles de todos los que están levantando este milagro de la hammada. Acudieron chicos y chicas del 27, los poetas Mohamidi, Chejdán y Luali, cooperantes españoles que andan tejiendo un programa con otro, un joven mejicano que viene de los territorios ocupados donde la gente saharaui, discriminada en su propia tierra, está enfermando porque no puede salir de casa por la persecución que sufre todo luchador. Vinieron también algunas de nuestras monitoras y voluntarias, e incluso una niña, Mahyuba. Más que nadie, Mahyuba, porque todo esto se está construyendo para ella, para su generación. Mahyuba, apenas doce años, había estado ya en la misma Curva en la sesión que hicimos con dos clubes de lectura para escuchar los poemas de Luali y poder preguntarle dónde nacen los versos, como se ordenan sobre el papel. Después de leer uno de ellos, Luali les preguntó qué habían entendido. Mahyuba sijo que el poema, sobre la lluvia, hablaba “de la memoria de la tierra”. Por eso estaba, para que asistiera por vez primera a una sesión de jóvenes y adultos, para que se asomara a su propio futuro y tratara de soñarlo mejor.
Leímos el discurso completo de Federico García Lorca en la inauguración de su la Biblioteca Pública de Fuentevaqueros, en 1932. En sus palabras, el poeta decía que seguramente era la única de toda la provincia de Granada. Por eso, y por su oración, “cuando un niño os pida pan, dadle medio pan y un libro entero”, este discurso debería ser nuestro programa. De sus palabras nació un rico, precioso debate. Incluso hasta cuando el joven mejicano lo puso en duda todo, diciendo que tal vez estamos haciendo, entre todos los cooperantes, una isla de bienestar en el exilio argelino, cuando deberíamos centrarnos en el combate para liberar a los que sufren persecución, tortura y cárcel en los territorios ocupados. Muchos de los presentes, saharauis y españoles, diciendo por delante que esa lucha es más necesaria que nunca, replicamos que su discurso era imposible de entender por los niños y los jóvenes saharauis, y que la labor del Bubisher no es hacer caridad trayendo libros viejos, sino dotar de herramientas a los niños pàra poder entender un discurso como el suyo. Es decir, saber leer, profundizar, crecer en cultura y libertad para poder decidir con conocimiento, con discernimiento.
No, el Bubisher no pretende hacer más cómodo el exilio, muy al contrario: el Bubisher quiere hacer incómoda la vida, porque entender la injusticia en toda su profunda complejidad, saberse parte de un mundo injusto en el que el exilio saharaui no es siquiera el más duro de los exilios, es incorporarse a la inquietud, a la angustia, a la decisión de sacrificar la comodidad y la indiferencia en aras del trabajo, el estudio, la solidaridad y la lucha diaria. Solo los niños capaces de entender un libro o un discurso complejo podrán soñar un futuro mejor, porque ellos son la memoria de la tierra, que no necesita sino un poco de la lluvia de la que hablaba Luali para que nazcan los brotes del mañana. Y ese camino, como todo camino, necesita un primer paso, un cuento sobre un ratón que almacena colores, rayos de sol y versos para el invierno, otro sobre un pez pequeño y raro que se convierte en el ojo de uno grande y fiero que haga frente al enemigo, el de un elefante hecho de retales de colores.
No venimos aquí para entretener, sino para provocar. Por eso los clubes son tan importantes, para que se teja constantemente el hilo del pasado con el del futuro. Hizo el propio Luali entonces una propuesta de asombrosa sencillez: incorporar a las tertulias de los clubes de lectura a madres y abuelas que hagan ante los niños lo que la televisión y el móvil destruyen día a día: contar cuentos. De animales, genios y brujas; de niños sabios o tontos, de hombres serios y misteriosos. Tan obvio que no nos habíamos dado cuenta: gracias, Luali, porque así se unirán en sus mentes los cuentos del pasado, la memoria de la tierra.
Poco a poco, recogimos las velas y nos asombramos en silencio por la belleza del cielo. Desde el banco de adobe de La Curva, se contempla el infinito en un círculo que no está cerrado, que nunca lo ha estado y que nunca lo estará.
LUALI Y LOS CLUBES DE LECTURA
Los clubes de lectura siguen creciendo. Contra el siroco, contra un calendario escolar que hace que la mitad de los días del mes sean inutilizables, contra las vacaciones que dispersan a los niños. Hace dos días, reunimos en el Nido a algunos de los “Poetas por la Libertad de Mahbes” y a las “Pink ladies” de Farsía (el club de Kabara Selma), para tener un encuentro con Luali, el poeta de la generación de la amistad. Luali leyó, explicó con serena belleza de dónde nace un poema, cómo se construye… Y entre todos los niños surgió el arranque de una poesía simple y diáfana, como si escucharan la voz del sol. Después, Luali siguió, hasta que en el aire se tejió este hermoso poema:
“Me dice el sol cada mañana
Levántate,
Te doy mi calor,
Inundaré de luz tu pequeño mundo.
Y orientaré tu mirada
Hacia una nueva mañana
De esperanza.
Meceré tu cuerpo de niño
En mis cálidos brazos
Hasta que duermas.
Y mañana,
Como cada mañana,
Te diré levántate
Y te volveré a dar mi calor.
Y así
Hasta el fin de tus días.
Haz que mi luz
No se darrame en vano.”
(Luali, y los niños de Farsía y Mahbés, 21 de marzo de 2011, en “La curva” de El Nido.)
El colegio de Benabarre (Huesca) con el Bubisher

El pasado 8 de marzo nos invitaron a los voluntarios del Bubisher en Aragón a participar a una sesión con todos los niños y niñas del colegio de Benabarre. También estaban sus maestros y maestras y bastantes madres. Querían saber cosas del Bubisher. En los días anteriores a nuestra llegada habían leído varios libros en los que la gente de los campamentos es la protagonista: Palabras de Caramelo, El color de la arena, El beso del Sahara… y habían tenido un encuentro con una persona de la Asociación Alouda que vive en el pueblo y que durante los veranos acoge a dos niñas saharauis (una vive en Smara y la otra en El Aiun). En ese encuentro habían visto dónde están los campamentos de refugiados, cómo son las viviendas, cómo se desarrolla la vida familiar…
Cuando Marga Alfaro y yo llegamos nos recibieron con entusiasmo. Vimos el último documental realizado por Irene, “La huella del Bubisher”, entramos en la página web, les mostramos fotografías realizadas por Marga en su viaje al Sahara y también vimos cómo crecía el nido, la nueva biblioteca. Las imágenes servían de apoyo a las respuestas que íbamos dando a sus preguntas. Había mucho interés por cómo viven allí los niños y niñas, por lo que hacen en el colegio, por cómo es el bibliobús, por la construcción de la biblioteca, por si las cosas que cuentan los libros que han leído son verdad, por cómo podían participar en el Bubisher…
Al entrar en la web del Bubi se sorprendieron de las noticias en las que se contaba la participación de otros colegios. Les propusimos verla con más detenimiento en clase, o en casa y que pudieran contactar con esos colegios. Marga les explicó cómo se pusieron en contacto niños y niñas de Huesca, con los de Smara, cuando ella y María José estuvieron en los campamentos.

Les llevamos la exposición de fotos “Bubisher” que distribuye el CAREI y que van a colocar en el colegio durante un tiempo para que pueda verla todo el pueblo y junto a la Asociación Alouda van a montar un mercadillo de libros para conseguir fondos que enviarán para el Bubisher.
Todo un lujo de encuentro. Desde aquí reiteramos las gracias, que ya les dimos en directo, a toda la comunidad educativa de Benabarre por su implicación con el Bubisher.
Marga y Carmen.
NOCHES DE SMARA
Dos noches del Bubisher. Dos noches llenas de emociones. Hace ya diez días, la primera en el Nido, con muchos saharauis, y también con españoles tan imprescindibles como Juan Carlos Gimeno. Con pinchitos de elham smell, carne de camello, torrijas de Clara y… Luz de estrellas. “La curva” del Nido nos acogía con sus luciérnagas, y hablamos de bibliotecas, del significado de la palabra, de cómo llenarlas de contenido: resonó la voz de García Lorca, “dadle a un niño que pide pan medio pan y un libro entero”…
Y la segunda, este miércoles, en el Mahbés, en la siempre acogedora casa de Chejdán, tal vez el poeta más vitalista de la Generación de la Amistad. Estaba también Luali, sereno y hondo, y Mohamidi, el poeta que desliza la sonrisa perenne de sus labios a sus versos. Esta vez fue Conchi Moya la invitada de honor. Ella no estaba, pero estaban sus palabras, su sensibilidad saharaui, su tierno corazón esposado de henna. Fuimos leyendo uno a uno fragmentos de su libro, “Delicia saharauis”, y así prolongamos el acto de la Biblioteca de Aluche en la que fue presentado este mismo mes. Y así logramos que nos llegara el eco de Javier Perote, de Limam, de Calvente, de Manolo Domínguez…. Qué fácil es tejer cuando el hilo quiere.
Memona leyó el capítulo en el que Conchi evoca a Belga, el hombre sabio que sabe divertir, que ha atesorado en Dajla el testimonio vivo de su busca de lo más profundo de la personalidad saharaui. Si queréis conocerle, leed el libro, merece la pena. Belga fue vecino de Memona en la infancia de esta, y ella aún recordaba sus titeres, sus historias y… Su huerto. Y para allí nos fuimos, este viernes. No le encontramos, pero nos sentamos a la sombra de las plantas de algodón y las palmeras de su huerto. Pasamos un rato con una de sus jóvenes vecinas, leímos un poco de las palabras de Conchi Moya allí mismo, por ver si también germinan.
No le vimos a él, pero disfrutamos de la paz de Dajla, que aún representa la vida campesina en el vértigo ciudadano en el que se han convertido, poco a poco, los campamentos. La noche del Bubi fue mediodía en Dajla.
Y esta noche veremos aparecer por el este la luna llena, y al verla pensaremos en todos vosotros, los que leéis esta crónica y la hacéis posible con vuestro trabajo diario, con vuestro aliento. Hay un poco de siroco, y en los dedos que teclean hay polvo de adobe. Como en el poema, también polvo enamorado.
COMPAÑEROS DE VIAJE
Podríamos decir que encierran en su vitalidad, su entrega y su entusiasmo, las características de todos los voluntarios que han pasado por el proyecto Bubisher. Podríamos decir que llevaron a Smara su arte y sus deseos de colaborar con todos y con todo.
Y podríamos decir que regresaron con la mitad de sí mismos, porque la otra mitad se quedó allí, esperando su regreso.
Ayer, esas dos mitades se volvieron a unir en una rueda de prensa, radio y televisión en la que Ana y Sergio fueron desgranando la vida, la filosofía y los logros del Bubisher. Soria les dio la mano y viajó con ellos por Smara. Y como guías impecables de un viaje hacia el futuro del Bubisher, hablaron con precisión de todas las campañas puestas en marcha para poder seguir creciendo en otros campamentos; de todas las ayudas, magníficas, imaginativas, solidarias, que han hecho posible la construcción y la dotación de libros y materiales a la Biblioteca que pronto se inaugurará. Presentaron al equipo saharaui sobre el que pivota el proyecto en Smara. Y transmitieron esa emoción que arranca sonrisas y lágrimas, deseos de subirse a un avión para aterrizar en el medio de esa nada, habitada por un pueblo digno y hospitalario, donde aún todo es posible.
Ana y Sergio dejaron ayer en Soria un documento sonoro que añadirá al Bubisher nuevas manos, más apoyo, más muestras de solidaridad. Pero, sobre todo, constataron que ellos, en representación de todos los voluntarios saharauis y españoles (hayan viajado o no a los campamentos), forman parte esencial del futuro de este proyecto.
Y en ese futuro, una nueva meta: Auserd.
LUZ DE NOCHE
Como una lava densa, cae el silencio sobre la Hamada cuando se desplaza el sol de cada día hacia ese oeste lejano en el que algún mar, jamás olvidado, se bebe su luz. A veces la luna define las sombras, a veces ni las sombras se dejan ver. Y a veces es miércoles y la noche se ilumina con velas y poemas, con relámpagos de memoria, con historias de la Historia.
Y es entonces cuando el Bubisher muta y adquiere el aspecto de un lugar legendario cuyos habitantes reinventan las palabras llenándolas de un contenido que traspasa la dura piel de las fronteras.
Hoy, este miércoles, se cerrará en Smara con la lectura de las páginas de un libro: Delicias Saharauis. Y, de alguna manera, también a nuestra noche le alcanzará su luz.
Y a la suya llegará nuestro recuerdo y nuestro aliento. Porque mañana regresará el sol y con él un nuevo día de trabajo intenso en la construcción de la biblioteca, sí, pero también en la apertura del camino que lleva a los libros, en la edificación de unos pilares que moverán con fuerza a las nuevas generaciones.






