Archivo de noviembre, 2011

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MIÉRCOLES 23 DE NOVIEMBRE! LOS SUEÑOS TAMBIÉN SE INAUGURAN.

 

Sería imposible decir cuántos viajes, cuántos planos y maquetas, cuántos debates, cuántos viajes. Casi tantos como adobes, los que niños y adultos de toda España han ido poniendo, uno sobre otro, (qué recuerdos, la campaña de Librerías con Huella, o las de Zamora, Letras en el Sáhara, todos los mercadillos, los almuerzos solidarios, las camisetas…) para que el Nido del Bubisher ya se inaugure. Con puertas y ventanas, con cristales y burletes antisiroco, con estanterías y con mesas. Y, sobre todo, con libros. 2.500 “o más”, como dice Mahyuba en el video, en español, “arabía” y otras lenguas… Casi todos pasaron por las manos de un grupo de bibliotecarias que se han pasado el verano fichando y clasificando. ¿Cuándo empezamos? Hace casi dos años, y parecía una utopía. Hoy es ya una hermosa, preciosa realidad. Tanto que nos faltan palabras para expresar la emoción que sentimos todos, que queremos que sienta también cada mano que con mano han hecho posible lo imposible.
Pero somos incorregibles. Hoy mismo ha llegado al segundo campamento, el de Ausserd, el Bubisher II, el que llevaron en fechas aciagas y peligrosas nuestros amigos, los “conduztores” solidarios malagueños. Hoy ya lo conducía Alghailani, que va a hacer de él la casa de los sueños de los niños de la wilaya a partir de enero. Y no contentos con eso, Ana, Maite y Ricardo se fueron hace un par de días a la wilaya de Dajla a ver una biblioteca que en el futuro será también nido del Bubisher.
Nunca antes, nunca, había sido tan esperanzador el proyecto. Y nadie, ninguno de nosotros, pudo prever que volara tanto y tanto. Haberlo hecho sin la teta del estado (porque se nos negó, no por otra cosa), haberlo conseguido con la ayuda de la gente de los colegios, institutos y bibliotecas, así, adobe a adobe, es un orgullo. En esta semana en la que nos embarcamos en la incertidumbre, cuando todo el edificio europeo se tambalea, cuando peligra la misma esencia de la democracia por tan mancillada, dar a todos los que nos han ayudado esta alegría es reconfortante. Gracias, en nombre de cada niño saharaui que en este momento, mientras escribimos, escucha o lee un cuento en el Bubi, en el de todos los jóvenes que van a tener en el Nido un lugar para decir y para escuchar, para elegir un libro y llevarlo a la jaima, en el de todos los adultos que cada mañana podrán leer un periódico como lo hacían en aquellos nostálgicos años 70…
Memona, Kabara, Fanna, Daryalha (que ya no está, pero fue un pilar), Hamida, Larossi, Bachir, Alghailani, Omar, Abdalahi, Hassanna, Legrain. Chejdan, Ahmed, Enguía, Fati, Mariam, Mohamidi… Ahora están allí Ana, Maite y Ricardo. Pero dentro de cinco días se quedarán ellos al frente de todo. Iremos a ayudar cuando se nos necesite, claro, pero son ellos los que ahora tienen que llenar de calor el Nido y tirar del carro. Nuestro papel, cada vez más, está aquí, consiguiendo lo necesario para que el proyecto siga creciendo, hasta llegar a proporcionar a todos los niños, jóvenes y adultos, los instrumentos básicos de la cultura, el mayor de los derechos humanos, y muchas veces el más olvidado.
No sabemos muy bien si acudirán ministros o políticos saharauis, muy ocupados en su congreso, pero no nos importa, porque igual que aquí nació de la sociedad civil, también allí es la población civil la que va a disfrutar el Nido, y la que va a estar en la inauguración. Y ni mucho menos estarán todos los que poco irán descubriendo en los estantes sus libros favoritos, sus espacios, sus horas. Y estaréis vosotros, que nos leéis en la web o en facebook, ya lo sabemos. Haced un sitio en vuestros corazones la tarde del miércoles para sentir y compartir.

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MANO CON MANO.

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Recuerdo perfectamente el día, hace casi cuatro años. Estaba sentada en el mismo lugar que ahora, preguntándome: ¿Cómo? Diciéndome: No seré capaz. Comenzaba a trabajar en un proyecto construído con pilares de algodón de azúcar. Éramos pocos, apenas un par. Saqué fuerzas de donde se almacenan los sentimientos y me tiré a la piscina creyendo que no tendría agua. Ese día no sabía lo equivocada que estaba.
Me agarré a una mano, la primera mano, la mano fuerte que parecía poder con todo. Y luego a otra que me dio seguridad, y a otra que me dio calidez, y a otra que me dio confianza, y a otra que me dio ánimo, y a otra que me dio fuerza, y a otra que me dio herramientas, y a otra y a otra y a otra…
Y del círculo de confianza salió esto que veis.
Necesitamos más manos que se unan a la cadena, y dinero, también, que sin el poderoso caballero ni mano ni ná,  ya sabéis.
Aquí en la web a la derecha, hay un banner para donar mediante paypal, y también en el nº de cuenta de La Caixa Asociación “Escritores por el Sáhara-Bubisher”
2100 3897 84 0200088962 (Concepto: Bubisher)
Seguimos, MANO CON MANO, aunque sangren los callos.
Gracias a tod@s los que hacéis posible el vuelo del Bubisher.

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UN ÚLTIMO PASO, ANTES DE LOS QUE VENDRÁN

Contra viento y marea, recomponiendo lo que las dificultades se empeñaban en descomponer, atravesando con paso firme los momentos en los que todo parecía una locura, el Nido del Bubisher está a punto de abrir sus puertas de par en par.
El sábado, Ana, Ricardo y Maite viajarán rumbo a Smara. Llevan consigo la responsabilidad y el orgullo de cerrar una etapa tan difícil como hermosa: La puesta en marcha de una biblioteca que es algo más, un espacio vivo en el que los libros que ellos colocarán en las estanterías recién estrenadas, saldrán hacia los colegios, hacia las jaimas, hacia cualquier rincón de la hamada en el que unos ojos quieran escaparse hacia el interior de otros mundos. Un espacio de encuentros en los que se desgrane la Historia, se susurren poemas, se cuenten verdades como puños, se dé rienda suelta a la fantasía o se deslice ese silencio compartido en el que se tejen los dolores y los afectos, el desaliento y la esperanza.
Atrás queda un año en el que Librerías con Huella, con su generosa donación, dieron el primer impulso, en el que dos jóvenes arquitectos llegaron a Smara con unos planos debajo del brazo y unas manos que no pararon de trabajar, en el que más de treinta voluntarios acompañaron día a día al equipo saharaui, mientras veían crecer una obra que estimulaba su entusiasmo. Un año en el que cientos de niños de toda España ponían en marcha proyectos fantásticos para que aumentara el número de adobes, en el que dos zamoranas conseguían con una idea luminosa engranar la maquinaria de la donación de libros, a la que se unieron muchas editoriales y otros muchos particulares, y la Escuela de Traductores de Toledo, y bibliotecas municipales y públicas… mientras un equipo de bibliotecarias los clasificaban, registraban y catalogaban. Un año en el que El Beso fue nuestro poema y nuestra imagen, el deseo de llegar a todas y cada una de las personas que creyeron en este Proyecto.
Un año, en fin, de mucho trabajo silencioso que permitió que todo fuera encajando, que nada se hiciera sin un porqué ni sin un para qué.
Y al final de ese año, un duro golpe que, sin embargo, no impidió que se diera el penúltimo paso para que todo lo necesario para poner definitivamente en marcha El Nido, llegara a Smara. El Ayuntamiento de Málaga y dos intrépidos conductores hicieron posible que la carga, en un nuevo bibliobús, arribara a destino.
Y ahora a punto están Ricardo, Ana y Maite, de dar este último paso, que será un paso más. Y con ellos, todos.
En Smara les espera un gran equipo saharaui; aquí, acompañándoles en la distancia, quienes de una forma u otra creemos en el Bubisher, en la cultura como arma cargada de futuro.
Buen viaje, compañeros.
P.D: La Asociación Escritores por el Sahara- Bubisher agradece a todas las personas y entidades que han colaborado en la construcción de la Biblioteca Publica de Smara- Nido del Bubisher, su espléndida participación y espera seguir contando con todos para hacer posible que nunca se cierren las puertas de la cultura en los Campamentos de Refugiados Saharuis.

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LLEGADA A BARAJAS DE NUESTROS “CONDUZTORES” SOLIDARIOS

Sí , estáis leyendo correctamente, a partir de ahora y en honor a Pedro y Ramón, Ramón y Pedro, cada vez que les nombremos, serán nuestros ”conduztores solidarios”, por varios motivos; primero porque son conduztores de la EMT de Málaga, segundo porque son de Málaga y tienen ese arte malagueño innnato en su forma de expresarse y tercero porque han demostrado a todos y todas los que trabajamos en proyectos en los Campamentos Saharauis que son “SOLIDARIOS” para con los Saharauis, en su máximo grado.

De ellos fue la decisión, en un último momento, momento crítico, de conducir el Bubi II, repleto de ayuda solidaria y millones de ilusiones encuadernadas, desde España hasta la hammada argelina, hasta Esmara, donde El Nido estaba esperando, donde el maravilloso equipo Saharaui del Bubisher en la nueva biblioteca, tenía todo preparado para recibirles con los brazos abiertos.

Esta mañana en el aeropuerto de Barajas teníamos una cita con la Solidaridad , no podíamos dejar de acudir a recibirles como se merecen y con una gratitud infinita, también con los brazos abiertos, después de cumplir con creces con su misión y ratificar que aquella decisión que ellos tomaron en aquel momento tuvo y tendrá una gran repercusión en el camino, sin prisa pero sin pausa de nuestro Bubisher, el Bubisher de todos.

Pedro y Ramón, Ramón y Pedro, nuestros “conduztores solidarios” vienen encantados de haber podido compartir con la familia del Bubisher en Esmara unos días intensos de trabajo y solidaridad, más allá de lo meramente profesional; dice Pedro que para él ha sido una experiencia inolvidable “…me habían hablado mucho de los campamentos, del desierto, del pueblo Saharaui, del Bubisher, pero tienes que ir allí y vivirlo para entenderlo en todas sus facetas…” , la conclusión es clara: volverá.

Nuestra más profunda gratitud para ellos dos y para otros tantos conductores solidarios que volvían en el mismo vuelo y que han llevado al pueblo Saharaui distintos tipos de ayuda en esta última caravana solidaria.

Buen viaje de regreso a Málaga para vosotros dos y Lorena, otra voluntaria malagueña que lleva años colaborando en los campamentos en proyectos sanitarios y compartió con nosotros un ratito en el aeropuerto.