Hace unos días, leí un curioso artículo sobre la sucesión de Fibonacci: 1,1,2, 3, 5, 8…
Una secuencia infinita que empieza con un 1 y otro 1 y, a partir de ahí, cada número es la suma de los dos anteriores. Así empezó el Bubisher, pensé. Y sigue creciendo a un ritmo paralelo al de la famosa serie.
Pero, los números, sin lo que cada uno de ellos representa, no hacen Historia. Por eso, lo importante no es la cantidad, por grande que sea, sino la calidad de todos los que, escondidos tras un número, sois grandes personas y hacéis grande este proyecto.
Miles de individualidades dándose la mano forman un todo que crece sin parar, generando energía e ilusión expansivas.
Y otras muchas manos vendrán y seguirán sumándose a las anteriores, y cada vez estaremos más cerca de que el Proyecto Bubisher tenga unas proporciones próximas al número áureo.
Ni los nubarrones que se nos vienen encima, ni los pesos pesados que nos aplastan día a día, lograrán que la sucesión de Fibonacci deje de avanzar en el corazón del Bubisher.
Así lo demuestra la fantástica campaña que están haciendo los colegios gallegos: “Conocernos para querernos”. Cientos de docentes comprometidos, miles de niños buscando querer a otros miles de niños. Y tantas manos enlazándose en un saludo, que se abre en un amplio y fuerte abrazo. Es esta una gran historia, que merece un artículo propio.
Pero mientras tanto: Grazas, Galiza.
CONOCERNOS PARA QUERERNOS
– 18 diciembre, 2011