Archivo de febrero, 2012

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Caso lleva el orbayo al Sahara

Media docena de jóvenes de Caso decidieron hace ocho años organizarse para llevar a cabo proyectos de colaboración solidaria con las zonas más necesitadas del Sáhara, centrándose las primeras atenciones en los campamentos de Tinduf. El grupo decidió llamarse Un orbayu en el desierto , y a pesar de la escasa vida de la asociación ya han desarrollado de forma constante un gran número de actividades. Actualmente, sus trabajos se centran en la petición de libros con los que crear, junto con otros organismos de ámbito nacional bibliotecas en varios puntos del Sáhara.

El proyecto Un orbayu en el desierto se creó en colaboración con la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui de Asturies “y nació en Casu en 2008 con el fin de poder desarrollar, a través de pequeñas gotas de solidaridad de la gente de la cultura asturiana, proyectos que mejoren un poco la vida de los campamentos de refugiados poniendo especial atención en los mas jóvenes y los más desfavorecidos”, explica Diego Díaz Suárez, el portavoz del colectivo.

Una de las principales actuaciones sirvió para construir un centro cultural para jóvenes Asturias- Dajla y para la mejora de un hospital de mutilados de minas antipersona “muchas de ellas vendidas por España al país invasor Marruecos”. Diego recuerda que a lo largo de los últimos cuatro años se han realizado varias actividades audiovisuales, conciertos y exposiciones de pintura fotografía y artesanía con obras cedidas por su autores con el fin de recaudar dinero con el que poder ayudar a paliar las necesidades culturales y sociales de Sáhara.

Proyecto cultural Un orbayu en el desierto colabora con el proyecto nacional Bubisher en la adquisición de libros. “El bubisher es el pájaro que trae la buena suerte. En los campamentos de refugiados saharauis, el Bubisher comenzó siendo un bibliobús cargado de libros, que recorre las escuelas y funciona como biblioteca ambulante dirigida a niños, jóvenes y adultos”, indican los impulsores del proyecto, que instan a los asturianos a participar en la campaña de apadrinamiento de un libro o cuento infantil “que formará parte de la biblioteca fija que el Bubisher ha construido en Smara (Tinduf)”. La lista de cuentos infantiles asignada ha sido seleccionada por escritores, pedagogos y otros profesionales expertos en literatura infantil. La forma de contactar es a través del correo unorbayueneldesiertogmail.com. El listado de obras se puede consultar en la página de facebook o solicitarlo a los impulsores del proyecto, adquiriendo las publicaciones en cualquier librería o bien por correo electrónico, “y dedicando cada libro teniendo en cuenta que serán miles de niños y jóvenes los lectores”, sugieren los miembros de Un orbayu en el desierto, una entidad que también tiene otros proyectos de tipo cultural y social con las gentes de varios países de África

http://www.lavozdeasturias.es/asturias/cuencas/Caso-lleva-orbayo-Sahara_0_653334710.html

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A veces los cuentos, a pesar de ser cuentos, se ajustan mucho a la realidad. Este es el caso de ELMER , una historia que encierra similitudes con los problemas de la sociedad y la causa saharaui.
Cuando nos planteamos trabajar con este cuento en secundaria, nos asaltó una duda: Tal vez su apariencia demasiado infantil desanimara a los alumnos a reflexionar sobre su contenido más profundo y a participar en las actividades que habíamos preparado. Finalmente, y después de pensarlo mucho, decidimos arriesgarnos. Había que intentarlo.
A través del kamisibai fueron pasando una tras otra las páginas y las palabras, las ideas, los colores, las diferencias. Y llegó el final. Entonces, el silencio invadió el aula. De pronto, un alumno dijo:
-“Cuando yo iba a España, los españoles me veían y me trataban distinto por mi color como ELMER, aunque yo era un niño como los demás niños españoles”.
A partir de ese momento, todos querían participar en la conversación, era como si les hubieran quitado la venda de los ojos y de la boca.
Intervención tras intervención, los alumnos se iban introduciendo poco a poco en el terreno que nosotros habíamos programado: Derechos Humanos y Racismo. Y todo giró sobre un principio esencial: Todos en el aula éramos diferentes, pero todos teníamos los mismos derechos.
La alumnas se mostraron muy sensibilizadas con los temas sociales y, sobre todo, con los más directamente relacionados con las mujeres. Y asentían, casi al unísono, con un movimiento afirmativo de cabeza, cuando algo muy importante se decía en defensa de sus derechos.
Los alumnos, por su parte, tomaron posturas propias de pequeños guerreros.
Y así,envueltos en una más que fructuosa charla, fueron escribiendo derechos en papeles de colores que luego pegaban en un ELMER grande de cartulina, que habíamos colgado en la pizarra.
Les encantó la actividad y quedamos para un próximo día. Porque también debemos tratar los deberes que como seres humanos tenemos.
Esperamos tener la oportunidad de poder trabajarlo.
Candi y Alghailani
Ausserd, 14 de febrero.

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Cosas que suceden a orillas del Sella.

Niños. No importa cuántos. Tampoco, cómo se llaman o cuál es su color de piel. Son niños y miran al mundo como lo miran los pájaros: libres. Libres de fronteras, de distancias, de rencores. Voluntarios de una utopía, cooperantes de un proyecto al que unen sus manos y su esfuerzo. Han corrido como galgos sabiendo que cada una de sus zancadas suponía un lápiz, una goma, un tajador (como ellos llaman a los sacapuntas), un paquete de folios…un trocín de sueño.
Maestros. No importa de dónde. Tampoco cómo se llaman ni qué materia imparten. Son maestros de raza, entregados a la tarea de inculcarles a sus alumnos lo que esconden las palabras, lo que se aprende con la mirada y se transforma con el corazón.
El año pasado, estos mismos niños, que hace una semana querían saberlo todo sobre el pueblo saharaui, veían cómo su escuela se la llevaba el río. Cómo, en unas pocas horas, se quedaban sin nada, y cómo, con el esfuerzo de todos, se volvía a construir. Hoy, un año después, el río ha estado a punto de tragarse de nuevo sus pupitres y sus mochilas. Pero ni entonces ni ahora, las aguas del río, que da nombre a su colegio, han conseguido arrastrar su mirada limpia hacia un futuro más habitable.
El Colegio Público Río Sella, ha dedicado las Jornadas por la Paz al Pueblo Saharaui. Y sus alumnos han dejado en el proyecto Bubisher esos granos de arena que transforman, en playa, el desierto.